La evaluación es un proceso en el cual se indaga y se obtienen unos datos importantes para los procesos formativos.
La evaluación se puede analizar desde su perspectiva cuantitativa que es la encierra al concepto de evaluación como medición. Y también podríamos decir que se puede analizar desde una perspectiva cualitativa que es de carácter más subjetivo y menos exacto que la cuantitativa, en fin la cualitativa tiene que ver con la capacidad de apreciar, valorar, comparar y comprender.
Según Gimeno Sacristán y Pérez Gómez expresan que el enfoque cuantitativo ofrece conocimiento sobre el grado en que han alcanzado los objetivos, mientras que el cualitativo permite una retroalimentación de la acción didáctica.
Es decir existen dos paradigmas: 1) paradigma positivista que pone todo se énfasis en lo observable y medible, es decir lo que se puede cuantificar, lo objetivo y neutralidad del observador en el proceso de evaluación; es decir lo que interesa aquí es producir información que sea de utilidad para el control.
Históricamente debemos reconocer la influencia que han tenido las ciencias naturales en la conformación de este paradigma, que metodológicamente ha buscado siempre la medida y la exactitud.
Pero por otro lado en el campo de las ciencias sociales las críticas comenzaron a sumarse ya que la metodología propia de este paradigma no servía para dar cuenta de los hechos y los fenómenos sociales, ya que requerían de otro tipo de indagación y de construcción teórica.
Otro paradigma del que se habla es el naturalista que adopta una orientación cualitativa y surge de las críticas y limitaciones del paradigma positivista, particularmente desde las ciencias sociales.
Desde esta perspectiva se valorizan los aspectos contextuales y situacionales, de ahí que lo que caracteriza a este paradigma es su preocupación por indagar en profundidad, atendiendo a la complejidad de variables, su carácter heurístico y la posición del investigador que va a actuar de acuerdo con sus propios conocimientos y creencias por lo cual no se puede exigir objetividad y neutralidad absoluta.
En la actualidad se ha comprendido que ambos paradigmas tienen limitaciones, ofrecen distintos tipos de datos y en consecuencia necesitan complementarse, frente al objetivo común de generar un conocimiento lo más exhaustivo posible, de manera de ofrecer un mejor conocimiento de aquello que se desea comprender y cambiar.
De lo que se trata es poder lograr en el evaluador y evaluado subjetividad crítica racional, diferenciándola del subjetivismo como interpretación parcial o tendenciosa de los datos.
Juan Manuel
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1 comentario:
Gracias Juan Manuel por su aporte, es muy rico leer como ha avanzado en el tema y la forma crítica como lo aborda.
Tiene la invitación para que entre hacer comentarios a los compañeros.
Saludos
Luz Marina
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