
Cuando hablamos de la evaluación tenemos que partir de un presupuesto invariable: La evaluación del proceso de aprendizaje y enseñanza es una tarea necesaria.
En la educación colombiana el concepto que hemos tenido de la evaluación no ha sido siempre el mejor y todo porque quizá nuestros docentes escolares nunca supieron adaptar modelos evaluativos innovadores a nuestras clases.
Es innegable que la evaluación como tal es un elemento importantísimo en la construcción del conocimiento, pues sirve de medidor de un proceso educativo, en donde el alumno da cuenta de lo que sabe y le muestra al docente cómo está cumpliendo su función y si tiene que mejorarla o modificarla.
Yo estoy convencido que la mayoría de los docentes de escuelas y colegios en Colombia no han sabido asimilar la proyección que se le debe dar a las evaluaciones y por tanto no saben ni siquiera cuál es el objetivo del evaluar. Algunos piensan que es un requisito que dará lugar a una nota, otros pensarán que es la forma de demostrar la superioridad intelectual del docente corchando a sus alumnos, algunos más lo verán como un requisito que deben llenar los alumnos para demostrar que han memorizado los contenidos y entre otros miles de conceptos perdidos. Me imagino que no faltará el docente que pregunte: ¿existe alguna normatividad con respecto a los exámenes?
Lo primero que uno como docente debe saber con respecto a los exámenes es que son necesarios en el proceso de enseñanza- aprendizaje, pues son un termómetro que indica el ascenso o el descenso que tienen tanto el profesor como los alumnos en la elaboración del conocimiento. Por eso el evaluar un tema no es tan sencillo como se cree, si se quiere lograr el verdadero objetivo. Hay que hacer que el alumno se acerque a lo que estudió y dé cuenta de ello de una manera sincera. Cuando varios alumnos hacen trampa en un examen hay algunos aspectos en la formación intelectual que no están funcionando.
Los docentes debemos acercarnos cada vez más a las normas que se proponen con respecto a la evaluación para conocerlas en primer lugar, y para ponerlas en práctica, de manera que la evaluación nos diga cómo aprende el alumno y al mismo tiempo logre el objetivo central: que el alumno aprenda.
Creo personalmente que una de las falencias de los docentes es que no hemos considerado en serio el fin o el objetivo último de la evaluación y este tema debemos replanteárnoslo siempre antes de evaluar cualquier tema y sin importar la manera como lo queramos hacer. No importa los esfuerzos extras que nos toque hacer, pero tenemos que dedicarnos con más empeño al tema de la evaluación, con el fin de hacer de ella algo formativo. Al fin llego a una conclusión: evaluar, es algo más de lo que pobremente pensamos...
1 comentario:
Muy valioso su aporte Luis Alfonso, esperemos a ver si tus compañeros nos entregan algunos comentarios.
Saludos
Luz Marina
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