
La evaluación es un proceso y no un acto final y coyuntural de cualquier tipo de gestión que se adelante a nivel: institucional, gremial, de gobierno, individual o del aprendizaje, como es el caso que nos compete.
Al hablar de proceso se quiere señalar, entonces, que en su naturaleza está implícito, el cumplimiento y desarrollo de unas etapas y procedimientos que permitan alcanzar o demostrar las metas previamente convenidas, frente a los logros propuestos.
Existe una promoción automática para el 95 % de los estudiantes del plantel? Pareciera que fuese así, dado el criterio establecido en el Decreto 230/02, artículo 9. Al hablar que “los establecimientos educativos deben garantizar un mínimo de promoción de los educandos que finalicen el año escolar en cada uno de los grados”
¿Qué significa esta expresión, desde una mirada pedagógica y teniendo como base, una reconceptualización del significado de la evaluación del aprendizaje y sus finalidades en el proceso de formación de los estudiantes?
A mi juicio, el garantizar ese porcentaje de promoción implica que primero se garantice un proceso educativo y de orientación de la enseñanza con bases conceptuales y enfoques que consideren como un nivel de excelencia pedagógica, el hecho de que los estudiantes en un alto porcentaje, alcancen los logros establecidos. Algo no insólito, ni de extrañar si la finalidad y lo que se busca con un buen proceso de enseñanza es despertar la pasión por el conocimiento, la aplicación comprensiva de lo que se aprende pero especialmente, el ansia por encontrar respuestas que se generan desde el currículo. Esto incluye que en la búsqueda de los saberes, se llegue por diversos caminos, en diferentes tiempos y aún con respuestas que “a juicio del maestro” son erróneas conceptualmente y ameriten una rectificación.
En consecuencia, no podemos hablar de promoción automática de los estudiantes por que el 95% alcance los logros, estaríamos hablando de un excelente proceso pedagógico del maestro, de los estudiantes, de los padres de familia, de los directivos porque todos, como responsables del proceso educativo de los estudiantes apoyan la tarea para que las metas se alcancen. NO ES UTOPÍA. Es pensar el trabajo académico, con sentido corporativo, es organizar la gestión del conocimiento con criterios que superen el modelo de enseñanza ( MLTT) marcador, ( ya no se utiliza la tradicional tiza) lengua, tablero y tareas. Si la evaluación del aprendizaje, abarca todo el proceso de formación de los estudiante y se presume que se realiza mediante un proceso continuo, integral, sistemático, flexible, interpretativo, participativo, formativo ( MEN, La evaluación en el aula y más allá del aula 1997) el resultado final, que conduce a la promoción no puede ser sino la consecuencia de ese proceso exitoso del maestro que ha sabido conducir y orientar para que las dificultades se superen y los desempeños excepcionales sean tenidos en cuenta para la promoción anticipada o para prever monitorias que les permita a los estudiantes recibir apoyo de los compañeros que demuestren talentos especiales.
Sería interesante revisar la calidad educativa que ofrece este tipo de promoción y sacar sus progresos y retrocesos para dar nuevos planteamientos quefavorezcan un mayor nivel intelectual, pues, es bien sabido que lo que se busca en la educación no es promover alumnos por promover sino darle más hombres capaces e inquietos a este mundo rodeado de relativismo y vida cómoda sin esfuerzos.
1 comentario:
Gracias Edgar por su aporte tan crítico y valioso. Su aporte lo puede complementar con el foro de la unidad dos, donde tanto los compañeros como yo hemos hecho analisis del decreto 230.
Saludos
Luz Marina
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